16/17 diciembre

"Papá, yo quiero jugar aquí", por Jose J. Fernández

10 May 2016
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Yo no lo ví.

Y ya no lo veré jamás. ¿Grabado? ¿En Vídeo? No, ya no me vale. No es lo mismo.

Determinadas cosas en la vida ya no se pueden recrear. Sentarse a los pies del David no es lo mismo que verlo en fotos. Ya ha pasado, no lo ví y ya no lo veré jamás, pero él si lo vió, él si lo vivió, él fue protagonista junto con sus compañeros que en ese momento eran sus hermanos, que en ese momento lo eran todo para él, que en ese momento eran su mundo, su familia, su lucha, su objetivo, su todo. Contemplados por los cientos y cientos de personas que abarrotaron el Serrerías, aquella legendaria tarde del 7 de mayo. Él si lo vivió, y él, junto con ellos, formaron un todo que trascendió en leyenda. Aquello, y no otra cosa, fue lo importante, fue lo que se recordará.

Gracias.

El lenguaje es sesgado, se inventó para comunicarnos, pese a que algunos pretendan darle otros usos. Pero el lenguaje no llega a comunicar todo lo que se quiere expresar, el lenguaje describe, detalla, adorna, explica, pero no es capaz de transmitir a veces en todo su esplendor aquello que de verdad queremos expresar. De ahí que diga Gracias, y lo vaya a repetir sin cesar.

Gracias a Molina Basket, el club que acogió a mi familia desde el primer día con los brazos abiertos, sin reservas, con cariño, como si lleváramos allí toda la vida. Recuerdo que fue un 19 de mayo del año pasado cuando fui a llevar a mi hijo a entrenar por primera vez. Lo primero que me dijo fue “Papá, yo quiero jugar aquí”. Gracias a Molina Basket por darme la oportunidad de entrenar a mí también y tratar de aportar en la medida de mis posibilidades, para hacer un club aún mas grande.

Pero el club son las personas que lo forman, desde los niños que apenas han aprendido a andar y ya juegan con pelotas mas grandes que ellos mismos, pasando por todas las categorías de base, técnicos, monitores, ayudantes, entrenadores, jugadores, directiva y hasta Presidente. Y en todos ellos hemos encontrado una familia que nos ha hecho sentir como en casa desde el primer día. A todos ellos, sin excepción, Gracias, Muchísimas Gracias

En serio, no puedo estar mas agradecido. Pero esta carta de agradecimiento al club no estaría completa, no sería justo, si no hiciera referencia a quien ha cuidado, enseñado, motivado, y en definitiva le ha hecho mejor persona, al mismo tiempo que deportista, a mi hijo, su entrenador Juan Antonio Pujante.

Gracias coach. Con tu esfuerzo, dedicación, ilusión, entrega, sacrificio, que hay que echarte de la pista a empujones para que dejes cada entrenamiento, con cada alegría, con cada sinsabor, con cada partido, entrenamiento, viaje, etc.. En cada uno de ellos has dado lo mejor de ti, hasta llegar a ese momento legendario que quedará en la retina de todos aquellos que tuvieron la fortuna de estar allí justo ese día, justo ese momento. Como entrenador, siento una profunda admiración, como padre, mucho me cuesta imaginar a alguien en quien confiar mas la educación -porque de eso es lo que se trata al fin y al cabo- de mi hijo.

Estoy seguro que este agradecimiento que siento es extensible a todos aquellos que cada día dedican su esfuerzo a hacer que nuestros hijos sean mejores deportistas, mejores personas.

Por todo aquello, por lo pasado, lo vivido, lo perdido y lo ganado, por tantas tardes de alegrías, risas, lágrimas, lesiones, dolores, penas y triunfos, y por hacer algo tan grande, que por mas palabras que dijera, jamás llegarían a transmitir aquello que pienso, Gracias, repito, muchísimas gracias.

José Fernández

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